jueves, 23 de diciembre de 2010

El caso Mr Hyde-Gate.


Las opiniones estan encontradas en lo referente al asunto Mr Hyde-gate.
Mi hijo, el buen javi, que para su edad tiene un amplio criterio y bastante sensatez, dice que parece que me obsesiono si escribo acerca de el hasta hace poco compañero de vida.
Mi amiga y sicoloka dice que tengo que hacerlo para realizar una catarsis, lo que nunca he dicho mas que en broma. Otros amigos, reales e imaginarios, dicen que duro con el, que no sea tan light y que por ellas aunque mal paguen.
Ok. Como no nos vamos a poner de acuerdo ni ellos conmigo, ni la democracia mexicana en mi interior, prefiero aprovechar el momento de relax de mi sentido comun y he aquí la histeria… perdon, la historia. Mejor dicho, una de ellas. Que hay para llenar un libro. Facil.
Normalmente a mi excompañerito no le gustaba como cocino. El hubiese querido que cocinara como su mama. Según la ultima encuesta realizada entre mi creciente numero de amigas y hermanas divorciadas, este parece ser el deseo de la mayoria de los exmaridines. Pero pues se tienen que aguantar y comerse lo que les preparemos, porque ya no viven con su adorada madrecita, quien dicho de paso, en casi todos los casos es un alma de dios. Dicho esto sin sarcasmo. La mia lo es. Por lo menos yo la canonizaria por tener la vida que ha tenido. Mis respetos.
Total al angelito en cuestion en mi caso, no le quedaba de otra, mas que comerse lo que le preparaba a menos que prefiriera morir de inanición, alternativa que al parecer era bastante atractiva para el, aunque poco practica. Eso de no respirar es muy estresante y nada placentero. Y luego tiendes a morirte.
Siempre he trabajado, y mi vida mas bien se desarrollo en oficinas, asi tengo que confesar que al principio de mi relacion con el, la cocina no era mi fuerte. Hasta el agua se me quemaba.
Pero la cocina es un arte. Es combinar sabores, y darles un proceso para unificarse y formar un algo, un todo que sea placentero al paladar, que llene y complemente, es proporcionar tu cariño y tu dedicacion a quienes amas. Asi, siendo algo artistica de nacimiento no me fue difícil aprender toda vez que tuve un pequeño curso de 3 años de cocina durante mi educación secundaria (contra mi voluntad, yo queria soldadura).
Con el tiempo, y porque me importaba mi familia, aprendi a cocinar, si no siendo una Chepina Peralta, por lo menos no envenene a nadie. Mis niños y familiares estaban encantados con mi comida, sin que hubiera amenaza o cohecho de por medio, conste. Excepto por mi flamante exmaridin.
El insistia en que su vida conmigo era un picnic, porque siempre le daba sándwiches de comer. No era cierto pero era muy dado a la exageración y la generalización.
No me molestaba mucho el hecho de que se quejara de mi comida, porque se quejaba de todo. Para el todo lo que yo hacia estaba mal hecho y nada JAMAS lo tenia contento, si porque blanco, malo, si porque negro tambien. Sospecho que aunque yo hubiera sido ganadora de IRON CHEF AMERICA, todo lo que yo preparara igual seguiria siendo para el bazofia. Bazofia. Jajaja. Que graciosa palabra.
En fin, estaba elevando su manera de quejarse a nivel de competencia olimpica.
Asi que comence a darme cuenta que su afan por criticar mi cocina, solamente era una forma mas de querer molestarme. Según mis investigaciones entre las personas que han comido lo que cocino (las que quedaron vivas, incluido don chago, mi padre, que es un disgustado gruñon) les gusta como cocino.
Y bueno, aunque el fuera megalomano y sintiera que todo giraba a su alrededor en la realidad, su opinión contra la del resto del mundo deberia haber tenido poco peso. El inconveniente es que en realidad yo habia permitido que el se convirtiera en el unico habitante del planeta Alejandra, asi que su opinión en realidad era LA importante. Ahora se que no es asi, pero eso es otra historia.
Como sea, el asunto es que una de aquellas noches, me encontraba en la cocina, casi en estado de trance, inspirada, no se que sucedió, ni siquiera estaba pensando en el proceso de el cocinado y la preparación de los alimentos, estaba trabajando como en automatico, mientras mi mente divagaba, cosa rara en mi….
Termine la cena , le di su comida a todos y me fui a tratar de leer un poco. Sabia que iba a ser difícil lograrlo.
Unos minutos después de haberme acomodado en mi sillon favorito, con mi tacita de te de manzanilla y mi libro, me grita fulanito con su voz de que me va a decir algo serio... -Alejandra¡¡¡...
Oh, oh, me dijo Alejandra. No ale, no chaparra, no aleri, sino Alejandra.
Pienso -y ahora que quiere este latoso? que le sirva de mesa o que le lleve la cuchara a la boca o que mastique por el? parece niño chiquito. Me pregunto como sobrevivia antes de mi.
Acudo a su llamado con mas fastidio que convencimiento y lo encuentro mirandome acusadoramente con el ceño fruncido:
- Donde compraste la comida?...—me dice, y me quedo asimilando la pregunta porque a primera oida no capto la intencion .
Valoro la situación: me pregunta porque salio mal algo, tal vez encontro algo en su comida (muy poco probable) o, como yo estaba distraida cuando la hacia, tengo muchas dudas porque tal vez puse sal en lugar de azucar, o una cosa por otra (eso si me ha pasado)... -por fin le contesto:
- Para que te haces tu fuiste a comprar la carne y lo demas y diana me acaba de traer el arroz, no viste?, ...
-NO, -dice,- tu mandaste hacer la comida o de cuando aca sabes cocinar?, esta comida esta deliciosa, nunca habias cocinado asi, tu la compraste o alguien te la hizo y nada mas la calentaste...
Me dio un ataque de risa. Pero el no estaba jugando. Me miraba muy seria y calculadoramente. No me estaba halagando. Estaba acusandome.
- No seas payaso- le digo,- tu mismo entraste hace rato a la “cochina” y me dijiste que olia muy bien....
- No,- dice,- para mi que tu estas tomando clases de cocina para cocinarle a otra persona porque yo no te importo... esta es la confirmacion de que me engañas.
- Si, como sea ,- le digo y me voy a acostar... ya sabia que de eso lo que procedia era que se tira al suelo y yo lo tengo que levantar.... que se contrate una grua no me levanto la moral ni yo misma.. Pero me voy mirando con el rabillo del ojo por sobre mi hombro. No se cual sea su reaccion.
Era sumamente molesto y estresante ser constantemente acusada de cosas que jamas hice. Lo que el queria era comenzar una discusión. En la que como siempre, terminaba el siendo la victima y yo toda una Charles manson. En su celular como nombre de contacto me tiene como LA NAZI. Que porque conmigo vivia como en un campo de concentración. Y me pregunto si viviamos en el mismo mundo. Asi que yo opte por ingresarlo en mi celular como MR HYDE, por el personaje de la novela Dr Jekyll y Mr Hyde. Con eso digo todo.
El caso es que seguirle la corriente, o sea, justificarme y explicarle que el era el unico ( el decia que el unico pen…tonto que se la creia) equivalia a dormirme hasta las 4 de la mañana, después de una retahíla de amenazas, sentimientos heridos, teorias paranoicas y peticiones de que confesara mi hipotetica infidelidad. . Y todo porque hice una comida rica.
Lo contrario o sea, ignorarlo, tambien desencadenaba su histeria. Y cualquier cosa que yo dijera o hiciera. Tenia un panico constante a que lo dejara. Yo tenia que pensar mucho lo que iba a decir para no herir sus sentimientos, no despertar susceptibilidades, y no desencadenar un episodio de paranoia cuernil. Me sentia vivir en zona de guerra. Un dia tranquilo, no significaba un respiro para mi, sino una angustia porque yo lo consideraba la calma que precede a la tormenta. No podia ser feliz.
O mejor dicho me convenci de que no podia ser feliz.
Hoy, estoy en mi cocina, cantando, con mis niños haciendo ruido jugando en el sillon, persiguiendo al perro, escuchando musica. La casa huele a comida recien preparada, a calidez. Desde hace algun tiempo, desde que se ha ido, preparar la cena no es un tormento, no me produce angustia. Estoy relajada, tranquila. Entra Luared a la cocina, y me dice:
- Mami, huele delicioso, eres la mejor cocinera.
Se sientan a la mesa- no frente a la tv como antes- y platican de sus cosas, rien y juegan. Disfrutan la comida y el momento.
Al terminar, dicen que les gusto mucho la cena, y yuyo se acerca a mi, me besa en la mejilla y me dice:
- Felicitaciones al chef.
Ahora se que la mia y esa es toda la opinión que debe importar para mi.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ES TRISTE SABER LO MAL QUE ME PORTE CONTIGO SE QUE TARDE ES PARA PEDIR PERDON PERO TE LO PIDO SE QUE SIEMPRE ME CATALOGASTE COMO PEDRO EL MALO Y ESO NO LO PUEDO CAMBIAR PERO AL MENOS INTENTO TRATAR DE ENCONTRARTE AUN TE AMO PEQUE

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