sábado, 16 de abril de 2011

Volver a encontrarnos.

La ranita y el gorrion caminaban juntos como cada tarde, por la orilla del rio.


Hablaban y reian mientras miraban el ocaso, como cada dia lo hacian,

La ranita cuidaba del gorrion, que no podia volar, desde que un animal mezquino le dañara sus alitas.

Pero aun cantaba, cantaba maravillosamente y la ranita, el conejo, la patita y el venadito disfrutaban de sus melancolicas melodías.

A veces pasaban tardes enteras escuchandolo cantar.

Y con eso solamente el gorrion era feliz.



Esa tarde mientras caminaban,

La ranita miro a lo lejos acercarse a un animal al que nunca habia visto.

Se asusto y abrazo al gorrion, como para protegerlo.

El gorrion la tranquilizo:

-No tengas miedo- le dijo- es el gato. Yo lo conozco.

La ranita miro los ojos del gorrion, brillantes y redondos y no tuvo miedo,

El gato se acerco y abrazo al gorrion.

El gorrion le dijo:

-Esta es mi amiga la ranita.

Y el gato abrazo a la ranita que ya no le tenia miedo.

Juntos los tres pasaron toda la tarde platicando, riendo, jugando.



Luego, el gorrion y el gato se alejaron por el camino.

-Has vuelto- le dijo el gorrion.

-He vuelto pero debo irme.- dijo el gato.

-Lo se- contesto el gorrion, mientras se secaba una lagrima-

-Y ahora se

Que yo tambien debo hacerlo.

El gato lo miro sin comprender.

-No le digas a la ranita, ella sabe que me ire de viaje, pero piensa que volvere.- dijo el gorrion- a donde voy no puedo volar de regreso.

La ranita se acerco y el gorrion les dijo a ambos:

-Mantenganse juntos, tengo que irme, y mientras no estoy, el gato cuidara de ti, como tu me cuidaste a mi.

No puedo llevarlos a ti , ni al gato, al conejo, la patita ni el venadito,

-Pero, gorrioncito- dijo la ranita- para irte, debes cruzar el rio, porque no puedes volar, y la corrientes es muy fuerte. Y el rio es muy profundo.

-Lo se- dijo el gorrion- conozco este rio desde que naci. Vole a muchos lugares, pero siempre regrese aquí, porque este rio es mi hogar, es mi vida, y ustedes la ranita, el conejo, la patita y el venadito, son mi familia.

El gato, tambien lo es aunque no estuvo mucho tiempo, pero ha vuelto.

Cuando se fue pedi a Dios volver a verlo antes de irme.

Cuando lo vi volver, supe que ya era tiempo de partir.

Y este viaje, lo tengo que hacer solo.

Pero ustedes pueden acompañarme hasta la orilla del rio.



El gato, la ranita y el gorrion caminaron en silencio hasta el rio. La ranita se sentia triste. El gato tomo su mano y la miro, le dijo:

-Todo va a estar bien.-

La ranita se sintio un poco mejor y abrazo al gorrion.

Llegaron a la orilla del rio, el gorrion se sento en una roca y miro largamente las cristalinas aguas, y el reflejo de sus amigos en ellas.

Una lagrima cayo e hizo ondular el reflejo.

-Ahora, tengo que irme- dijo- No puedo llevarlos mas alla.

Gracias por acompañarme, me era tan difícil hacer esto solo.

Por favor, alguna vez piensen en mi.

Ranita hablales de mi al conejo, a la patita y al venadito.

Cuentales historias, todas las historias que les conte y que tanto les gustan, cantales mis canciones.

Diles que los amo, y que estare con ellos mientras me lleven en su corazon.

Que me es muy difícil despedirme, pero qu pense en ellos hasta el final.

El gorrioncito dejo de hablar, las lagrimas llenaban sus ojos brillante y redondos, y se deslizaban por su cara.

-Es hora de irme. Gato, cuida a mi ranita. Cuidate tu, mucho. Los quiero.

Abrazo a la ranita, y por ultimo al gato, que sentia algo muy raro en su interior. Se miraron largo rato en silencio.

Luego el gorrion se alejo de el gato y la ranita y dijo:

-Los vere, cuando los vea.

Abrio sus alas, e hizo el ademan del adios, luego, se sumergio en el rio.



El gato y la ranita lo miraron, salir luego, pero extrañamente no estaba mojado, abrio sus alas, y de pronto, se elevo en el cielo, volando gracilmente como antes, dio algunos giros, y desaparecio en el horizonte.



El gato y la ranita se quedaron junto al rio largo tiempo, abrazados.

Tenian su corazon roto. Se sentaron en una piedra y lloraron mientras contaban historias del gorrion.

Asi pasaron toda la noche y no podian parar de llorar.

Parecia que las lagrimas nunca iban a terminar.

Por fin el gato dijo que tenian que irse.

Pero la ranita no se queria ir. Miraba con ensoñacion el punto donde el gorrion habia desaparecido, esperando verlo regresar.

El gato comprendio y la acompaño. Todo el tiempo,

Finalmente, la ranita levanto su cabeza, seco sus lagrimas de ranita y recordo la sonrisa del gorrion, y como aunque no podia volar, no se dejaba vencer tan fácilmente.

Recordo que le decia:

“Ustedes son mi fuerza, y mis alas. Mi razon para seguir”

Y se dijo en su mente:

“ahora yo soy su fuerza y sus alas. Y el gato, el conejo, la patita y el venadito, mi razon para vivir”

Lo dijo luego en voz alta y el gato le dijo:

“Asi es, y no importa nada mas”

La ranita lo miro, respiro muy hondo y le dijo:

“No importa nada mas”



Volvieron a la casa de la ranita.

Ahí, la ranita abrazo al conejo, a la patita y al venadito, y les dijo:

-El, es el gato, nuestro nuevo amigo.

Luego dijo, serenamente:

-_ El gorrion se ha ido.

El gato miro a la ranita y la miro a los ojos:

- Sabes que no volvera, verdad?

- Si , lo se- dijo mientras sus lagrimas de ranita caian en la hierba.

- Murio el gorrion?- preguntaron el conejo, la patita y el venadito.

-Si- respondio el gato, mientras los abrazaba. Pero los amaba y penso en ustedes hasta el final.



Las lagrimas de todos corrieron juntas, formando un pequeño arroyo, que fue a caer hasta el rio.

- Quiero ver el lugar donde se fue- dijo el venadito.

Y caminaron todos juntos a la orilla del rio, en silencio, con sus corazones tristes llenos de los recuerdos del gorrion.

Se sentaron ahí, e hicieron una fogata.

Recordaron anecdotas del gorrion, contaron sus historias, historias que el gato no conocia, y después le enseñaron las canciones que cantaban juntos.

El gato tenia las suyas propias con el gorrion que ellos no conocian, y juntos las cantaron todas, hasta que quedaron roncos.

Lloraron y rieron, y sintieron que aunque se habia ido el gorrion estaba ahí todavía entre ellos.

Entre las palabras y las canciones.

Pasaron mucho tiempo asi.

Luego todos se quedaron dormidos, solo se escuchaban los grillos cantar.

La ranita se desperto, y movio al gato para preguntarle:

-Volveremos a ver al gorrion alguna vez?

El gato tomo su mano y le dijo:

-Existe la esperanza de volvernos a encontrar.

Se abrazaron, escuchando la respiración ritimica del conejo, la patita y el venadito, y su mirada se perdio en el horizonte, en el lugar que habian dejado de ver al gorrion,

Del otro lado de su amado rio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

comprendi todo, me quede sin palabras,gracias
MUCHAS GRACIAS |

Anónimo dijo...

:( hermoso aunque triste. pero existe la esperanza. gracias, alex. besos.

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