martes, 4 de diciembre de 2007

Roky


Mi madre se buscó entre la ropa, la bolsa donde guardaba el dinero. No encontró nada. Desesperada, regresó sobre sus pasos, y le extrañó no mirar detrás de ella-como siempre- a Roky, el perro de la familia, un Pastor Alemán algo desnutrido, que nuestro cuñado le habia dado en callidad de préstamo y que se quedó con nosotros desde entonces, y que siempre se iba detras de ella en cuanto salía..
Regresó entonces, decia, y le llamó la atención un corro de gente que se congregaba en torno a algo o alguien. Al acercarse, se dió cuenta que Roky, su perro, estaba echado sobre un objeto, y una mujer, trataba de apartarlo de ahi, mientras el perro le gruñía.
Mi madre preguntó a la mujer que hacia y ella dijo que el perro estaba sobre una bolsa de dinero que era suya -de la mujer- y no se quería apartar.
-Pues fijese que no-le dijo mi mamá- el perro es mio y está sentado sobre mi bolsa de dinero. Debe haber notado que se me cayó, y se quedó aqui, cuidando que nadie mas la tomara...

Por eso mi mamá quería tanto al Roky. La cuidaba y acompañaba a todas partes. Cada vez que alguien de la familia salia o llegaba de la casa, el roky ladraba y saltaba, alegrándose por la visita.
Uno podía saber si alguien que habia salido ya venia de regreso, porque la vanguardia era el roky. Si el estaba, invariablemente alguien de la familia estaba.
Los vecinos ya estaban acostumbrados a escuchar a mi madre gritándole al Roky, llamándolo o regañándolo por haber hecho alguna travesura. Una ocasión que rasgó las bolsas de basura y diseminó esta por el patio, mi madre enfurecida le gritó:
¡Rocky¡ Hijo de la ##$$%%&& ¡¡Métase abajo de la camioneta¡¡-
Y el perro obedientemente se metió debajo de la camioneta negra- tenemos dos y la otra es azul-
Entonces mi mamá le gritó:
¡De esa no¡¡¡¡De la Azul¡¡-
Y Roky, con la cola entre las patas salio de debajo de la camioneta azul y se metió debajo de la negra. Ante tal obediencia, mi madre soltó la carcajada.
Luego mi madre murió. No volvieron a escucharse ni su voz ni sus gritos.
El Roky, como todos nosotros, deambulaba por el patio de la casa, buscaba, nos miraba.... cuando alguien llegaba a la casa, ya no ladraba, primero, movia la cola, y despues, aullaba lastimeramente.
Parecía que esperaba a quien ya nunca llegaría.
Hace una semana el Roky parecía mas cabizbajo, lloraba mas... y por fin, temprano, saliendo el sol, en un gemido, se fue de este mundo a acompañar a su dueña.
Hoy hace dos meses se fué mi madre.
El Roky la esperó y al ver que no llegaba, se fue con ella.
La quería mucho mas de lo que ella llegó a pensar.......

1 comentario:

Voces en el viento dijo...

PINCHE ALE GOZAS CON NUESTRO DOLOR, TU HERMANA VIRGEN

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