jueves, 31 de enero de 2008


En una venta de garage consegui -¡maravilla de maravillas¡- el cassette del grupo infantil “Parchis”, “Hola Amigos”.
Afortunadamente, entre las mil y una cosas que mi maridin guarda para “arreglar algún día”, conservaba una grabadora de casseteras, que solo requirió un pequeño ajuste para funcionar.
Cuando estuvo lista, le di el cassette a Diana, mi hija, para que lo insertara en la cassetera y escucharlo (INFORMACION ADICIONAL; El 18 de enero de 2008 en un tremebundo accidente laboral, fracturè mis deditos meñique y anular, por lo cual porto una fèrula hasta el antebrazo, y sufro la restricción medica de no poder hacer casi nada ¡Maldición¡ Ahora no podre hacer el quehacer, ni lavar, ni todas esas actividades edificantes y taaaaan divertidas que hago al llegar a casa después del trabajo,. ¡Còrcholis¡…y es por eso tambièm que escribo con una mano, tecla por tecla … pero divago, como siempre… en que estábamos? Ah, si,,, cierro información adicional) y entonces, Dianita mira el artefacto, negro, cuadrado y descomunal, se da la vuelta, la rodea, toca algunos botones, y , por fin, me dice:
-¿Dònde se pone el cassette?
¡ ¡Diana¡ Presiona en los botones cuadrados negros, para que abra la puerta de la cassetera.
-¿Cuàl botòn? …
Me mira con ojos de interrogación. Ahora caigo. Cierto. Diana solo conoce los cds. Nunca ha utilizado los cassettes, cuando ella nacio, casi eran ya obsoletos. Alguien me envio un mail que dice muchas verdades;.
-Para Diana, que nacio en 1996, no existieron jamás los cassettes, no digamos los LPs de acetato.
-Para ella el sida siempre ha existido, así como Internet y las computadoras (no imagina la vida sin chatear, y sin la sabiduría de wikipedia).
- No sabe que es una mantilla, y nunca ha visto un walkman.
Bueno, creo que hasta los cds se están volviendo obsoletos, porque ahora carga música directamente de la computadora a su mp3 o a la memoria USB.
Me gusta la tecnología. Desde que descubri esto de los blogs, me libero de mi ansia de escribir mas fácilmente, exorciso a mis demonios y los arrojo al ciberespacio, para que se diviertan un poco y me dejen un rato en paz.
Hasta tengo una vida nueva en “Second Life”, y tengo mas ciberamigos que en persona, y eso esta bien para alguien tan solitario como yo.
Pero los recuerdos siempre son los recuerdos, y esos solo los puedo obtener con detonadores como un cassete de Parchis con la primera canción de ellos que me gusto.
Y me rio de Diana ante su perplejidad, como cuando ella se rie de mi cuando me harto de tratar de escuchar mùsica en su mp3.
-¡ Esto es de la època de los dinosaurios¡- me dice. Tiene razon, porque eso le decía yo a mi mama. Pero algún día tendra una hija, ya verà. Aunque espero que eso no sea pronto… .espero que no sea pronto.
Ella es “moderna” y esta en la edad en que TODOS hemos dicho: “Esa mùsica es aburridisima. Màtame si algún día me gusta” (cuando, siendo adolescentes escuchamos romànticas de Leo Dan, Leonardo Favio o Roberto Carlos). Le digo que, aunque no lo crea ni remotamente posible, algún día le gustarà, y no quiero tener que verme en el predicamento de privarla de respirar (lo cual necesita y al pàrecer le gusta mucho).
Mis hermanos menores, hicieron una apuesta y yo aposte con ellos, en la cual ganaria el que tardara mas en que le gustara la mùsica romántica (exceptuandome a mi, yo siempre he sido romantica). Apostamos solo a ver quien caia primero, porque aunque ellos no estaban convencidos sobre la inevitabilidad del hecho, yo si lo estaba.
Y gradualmente, perdieron.
Y le digo a mis sobrinos, quienes ya realizaron la misma apuesta, que no se salvaran de la maldición. Ya los vere llorando con “Detalles” de Roberto Carlos, o cantando a todo volumen “Ella ya me olvidò” de Leonardo Favio. O los Yonics, Los Terrícolas o el Grupo yndio, no importa.Es cuestión de tiempo.
A mi hija Luared no le digo nada porque ella es como yo. Cuando tenia 4 años, en una ocasión escuchaba la canción “Así no te amarà jamás” de Amanda Miguel, y se sentò junto a mi muy atenta. Cuando terminò la canción, me pidió ponerla de nuevo.
Lo hice, y seguí con lo que estaba haciendo. Un rato después, le puse atención porque estaba muy seria, y al mirar su carita, notè que estaba llorando. Le pregunté porque lloraba y me dijo que la muchacha de la canción estaba muy triste.
Desde entonces, siempre llora con esa canción (ahora hasta la canta, con mucho sentimiento, y grita a voz en cuello el coro: ¡Oh no no no, oh no no no, oh nonononooooooooooooooo¡¡¡¡¡). Le gustan todas las canciones romànticas que escucho, y hasta le gusta Parchis.
Así como es bueno aprender sobre tecnología nueva, también lo es aprender sobre la vieja… tecnología, se entiende. Así, mi compañerito se encargo de explicarle a mi patidifusa hijita el mecanismo complicadisimo para tocar un cassette.
Y después de tantos años escuche de nuevo como la primera vez, mi adorado grupo Parchis… Diana casi vomita, pero no importa, porque algún día la asaltaran ridiculos recuerdos de su infancia y de tecnologías obsoletas, y su hija se reira de ella. Ademàs yo ya tenia toda la compañía que necesitaba:
Luared estaba cantando conmigo:
- “¡Hoola amigos¡ Ya estamos aquí….”

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