domingo, 16 de marzo de 2008

Nunca te vayas sin decir te quiero.....


La noche entera estuve sufriendo aquel dolor insoportable, recostada en la cama del hospital. Llegaba de pronto con una intensidad demoledora. Entonces, en el pináculo del dolor, me inyectaban una medicina muy fuerte, y este se calmaba un poco. Pero el tiempo entre los lapsos de dolor se acortaba y llego un momento en que la medicina ya no surtió efecto. Debido a la enfermedad que padecia, los médicos sospechaban que mi vesícula estaba obstruída, y en peligro de perforarse. Se necesitaba realizarme un Ultrasonido, pero como en ese momento no contaba con dinero para que me lo realizaran, tenia que esperar hasta que amaneciera y tuviera con que pagarlo.
Cerca de las 5 de la mañana, ya sin efecto del medicamento, sentia morir de dolor. Súbitamente, éste se intensifico, estuve a punto de desmayarme, y luego... el dolor desapareció por completo. Me recosté y toqué mi abdómen: se sentía rígido como tabla. En alguna parte habia leido que cuando hay peritonitis esto sucede. Entonces le dije a mi compañero: -Ya se perforó la vesicula-.
Los siguientes quince minutos me sentia entre nubes, no habia dolor, y ya no me importaba la razon de que no lo hubiera. Vi a mi compañero llamar a un doctor, sentiìcomo me llevaban a ultrasonido. Mire la cara de pasmo del tècnico cuando mirò la pantalla y notè como saliò apresurado y volvio instantes despues con una enfermera que comenzò a vendarme los pies y cubrir mi cabeza con un gorro antisèptico.
-Que pasa?- le pregunté.
- La preparamos para cirugìa urgente.
Desde mi silla de ruedas, en camino a la sala de operaciones, y todavia entre brumas, mirè a mi compañero acercarse a mi y besarme.
- Buena suerte. Te quiero- Me dijo.
En ese instante la bruma se disipó y yo pensé:
-"Ya no alcancé a despedirme de los niños".
No reflexioné en lo extraño del pensamiento en ese momento. Fué hasta que desperté en la habitaciòn de recuperación, con mi compañero junto a mi cuando lo supe. Las lágrimas cubrían su rostro, no se habia percatado que estaba despierta. Le preguntè porque lloraba y no me quiso contestar.
Pasaron dos dias de recuperación y en el transcurso me enteré, por los mèdicos, que efectivamente mi vesìcula estaba gangrenàndose, y reventó. Que estaba agonizando cuando me ingresaron a cirugía. Que mi corazòn se detuvo en la mesa de operaciones y estuve clinicamente muerta 50 segundos. Que si hubiesen comenzado a operar 5 minutos despues hubiera, de hecho. Muerto-.
Y no me habia alcanzado a despedir de los niños.
Dicen que los presentimientos o las premoniciones no son mas que informaciòn que procesamos inconscientemente y con la cual el cerebro forma una conclusion que luego nosotros pensamos que fue "mágica".
Tal vez fue eso.
Pero me pregunto si de alguna manera tu cuerpo te avisa que está apàgandose.
No lo sé.
Durante las últimas semanas de su vida mi madre platicaba mucho conmigo acerca de su infancia, de su vida, de sus sentimientos. Recorriò en esos ùltimos dias todos los lugares que anduvo en su infancia. Seis dias antes de su muerte visitó la casa en que vivió en su ciudad natal, y trajo a mis hermanos recorriendo todas las calles y los lugares que visitaba. Fue como un recorrido hacia atràs. Como volver al origen y cerrar el circulo. Yo no pude acompañarla, pero me platicó con mucha emoción sobre su paseo por su vida. Cuando murió me di cuenta que hubo muchas señales de que pronto se iria. O quiza ahora quiero verlo asi.
Por alguna razòn que no entiendo capté esas señales y traté de estar lo mas cerca posible de ella y recomendè a mis hermanos lo mismo. Por tal razòn mis hermanas tomaron decisiones importantes, y se mantuvieron a su lado durante los ultimos tiempos.
Mi abuelo, de igual forma, no dejaba de decir que ya no estaria con nosotros la proxima navidad. ¿Nos dimos cuenta? ¿Nos avisaron de alguna sutil forma y no lo supimos comprender?
Tal vez sea cierto o tal vez no. Quiza solamente miramos lo que queremos mirar y no existe coincidencia ni presentimientos.
Lo que se es que no necesitamos saber que alguien esta a punto de morir para compartirle nuestro amor, nuestra compañia y nuestro tiempo.
Todos tenemos la muerte a cuestas, desde que nacemos estamos muriendo, es un destino comun e inevitable, por tanto deberiamos obrar en consecuencia.
Jamas dejes de decir que amas a alguien, nunca dejes que tus seres queridos se despidan molestos, perdona a quienes amas, no malgastes tu tiempo odiando, hablando mal de la gente, maldiciendo.
Piensa en la persona o personas que mas te importan. Imagina que hoy es tu ultima oportunidad, el ultimo minuto que van a estar contigo o que vas a estar con ellos. Y obra en consecuencia.
No querras despues lamentar el no haber tenido tiempo para acompañar a tu madre, para hablar con tu padre, para reconciliarte con tu hermano, o jugar mas con tus hijos.
Sabiendo que esta seria la ultima vez que veo dormir a mis hijos, los abrazaria fuertemente y le rezaria al señor para poder ser el guardian de sus alma.
Sabiendo que hoy serian los ultimos minutos que veo a mis seres queridos, les diria “Te amo” y no asumiria, tontamente que ya lo saben..
Pero, si puedo hacerlo ahora, porque es lo que siento, ¿por qué tengo que esperar hasta el último momento? …
Algun dia, todos seguiremos el mismo camino, y al final de este tal vez no haya nada. Pero, tal vez, y esto es lo maravilloso de la vida, estaremos juntos de nuevo... para siempre.

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