lunes, 21 de febrero de 2011

Primeros pasos...




Los primeros zapatitos que le compre a Dianita, eran blancos, de tela, con encaje al frente y una cinta para atarse por detras. La vestia con ellos, unas mallitas blancas y vestido rosa de olanes. Parecia un pastelito con unos grandes ojos cafes. En su cabecita ajustaba una diadema elastica de encaje. Se veia preciosisima, y yo vivia loca de amor por ella: la cargaba y besaba y la levantaba en el aire, mientras reia con sus carcajaditas de bebe.
Dormia en esas noches tranquilas en medio de mis dos bebes, abrazandolos, y despertaba muchas veces por la noche para vigilar su sueño. Escuchar sus soniditos, aspirar su dulce aliento mientras dormian, Imaginar sus sueños, esperando que fueran lindos y felices. Pensando, tratando de formarme una idea de cómo serian cuando grandes, que dirian, que cosas les gustarian.
Ha pasado mucho tiempo y muchas cosas desde entonces. Dianita ha usado muchos zapatos, y muchas de las veces anduvo descalza, porque asi le gustaba andar por la casa. Creo que, como a mi, le gusta el contacto con el suelo desnudo.
Mi niña, esta por dejar los tenis deshilachados, por los zapatos de tacon alto.
La miro caminar por la casa, y la imagino con sus zapatitos de los primeros pasos, aquellos tenis minusculos, que la hacian sentir segura en su paso, pero ahora camina
guardando el equilibrio con aquellos hermosos zapatos de tacon que la hacen parecer una mujer. Alta, esbelta, hermosa y segura.
En casa de mi hermana, miro el mueble de los zapatos y ya encuentro, junto a los tenis deshilachados de mis sobrinas de la edad de mi niña, muchos pares de zapatos de tacon, como los que su madre, mi hermosa hermanita Blanca, usaba cuando tenia su edad, y que llevaba con tanta gracia y seguridad. Cuando eramos adolescentes y esperabamos todo de la vida, y teniamos grandes expectativas e ilusiones. Cuando Blanca estaba enamorada y creia en el matrimonio, en la felicidad eterna, en la fidelidad. Cuando no conociamos aun el desengaño, ni el dolor, ni la muerte.
Cuando nuestra amada mamita, que tenia casi cincuenta pares de hermosos zapatos, los compartia con nosotras, sus niñas. Y pensabamos tal vez algun dia tambien compartir los nuestros con nuestras hijas.
Miro a mis sobrinas tambien y me doy cuenta que todas estan convirtiendose en mujeres, que estan dejando de ser nuestras niñas.
Y me asalta un profundo miedo. Recuerdo nuestras vidas, nuestros sentimientos en aquel entonces, y como todo fue diluyendose, y derivando por distintos senderos, alejandose a veces del proposito inicial. Y tengo miedo de lo que les depara la vida a nuestras niñas, que le espera a mi bebe que ya no lo va a ser mas.
Pero tengo que confiar en ella. Tengo que esperar que lo que ha obtenido y aprendido en casa, le sirva en la vida, para tener el suficiente criterio y sabiduría para tomar decisiones acertadas. Mi niña tiene que vivir su vida y aprender de sus propias experiencias. No me queda mas que estar cerca de ella para apoyarla, y aconsejarla. No puedo tenerla siempre de la mano mientras da sus primeros pasos. Sus primeros pasos cuando aprendia a caminar. Sus primeros pasos en zapatos de mujer.
Tengo que soltar su mano, y dejar que aprenda sola. Estare cerca para cuidar su caminar y ayudarla y sostenerla cuando llegue a caer.
La observo mientras admira su propia imagen en el espejo, y en mi corazon esta la imagen de aquella bebe en pañal, que daba pasitos vacilantes , con sus tenicitos blancos, mientras extendia sus brazos hacia mi, diciendome mama.
Ahora en mi mente, la veo alejarse enfundada en su vestido, caminando con porte y seguridad, hacia la puerta de nuestro hogar, dirigiendose alla afuera, donde le espera la vida, y deseo de todo corazon, la felicidad.


MUJERCITA
SE AMABLE Pero no facil,
SE DIGNA Pero no orgullosa
RIE pero no a carcajadas
MIRA pero con recato
SE TIERNA Pero no flexible
SE ALEGRE Pero no frivola
CONVERSA Pero con mesura
SE DULCE Pero no empalagues
AMA Pero con cautela
OYE Pero no siempre Creas
SE MUJER Pero no muñeca

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