miércoles, 26 de octubre de 2011

HAY COSAS COMO EL RIO....

Tenemos que separarnos para poder seguir caminando juntos”


Eso decia aquella voz, que se alejaba cada vez mas, Yo trataba de alcanzarla, de reconocer a la persona de donde provenia la voz en aquella sombra que se alejaba… pero no podia, por mas que corria, mis piernas parecian ser demasiado lentas, como si estuvieran muy pesadas, parecia no avanzar, por mas que me esforzaba. Sentia una gran desesperación y mucha tristeza, y luego desperte sobresaltada, llorando.

- que tienes Ale?- me pregunto mi mama al tiempo que me abrazaba para consolarme.

Yo miraba alrededor confusa, mientras en mi memoria se disipaba el ultimo nebuloso recuerdo de mi pesadilla.

- Soñe muy feo- respondi entre ahogados sollozos entrecortados- alguien me decia algo… no se que y luego se iba y yo me sentia muy triste.- comence a llorar de nuevo.

- Era solo un sueño, mamita- me dijo mi madre, mientras acariciaba mi cabello los sueños no son reales. Mira, ven a almorzar, tus hermanitas ya lo hicieron y se fueron a la casa de tu abuelita, recuerda que es sabado. Anda, vistete, y ven a la mesa. Les prepare atole y frijolitos con huevo.

Me senti un poco mas reconfortada con el cariñoso abrazo de mi madre. Los sollozos se convirtieron gradualmente en hipos involuntarios, me seque los hinchados ojos,

Después del desayuno, ya la pesadilla se habia esfumado casi por completo de mi memoria, y estaba de mejor humor, pensando que hoy no tenia que ir a esa odiosa escuela, donde los niños se burlaban tanto de mi.

Decian que era una niña muy rara. En realidad solo era algo solitaria, y era porque no compartia los intereses comunes en el resto de los niños de mi escuela.

Vivia muy en mi mundo interior, casi como si estuviera en piloto automatico hasta que llegaba a mi casa, me despojaba del uniforme, y vestida solo con un vestido interior, me escapaba corriendo al rio. Era como si en cualquier otro sitio, fuera otra niña distinta y solo emergiera mi verdadera personalidad al estar cerca del agua. Y hoy era el dia favorito, de estar todo el dia nadando en el rio.



Yo amaba nadar. El vivir frente al rio era lo mejor que podia haberme pasado en mi vida. Desde que tenia uso de razon, pasaba la mayor parte del tiempo sumergida en las aguas cristalinas, jugando con la hierba, las piedrecillas y los renacuajos.

Era mi mundo, un mundo maravilloso en el que podia soñar y jugar y apartarme de el umbral sombrio de aquellas cosas que sentia desde que comenzaron mis pesadillas. El rio era todo para mi. Me sumergia en el agua como en un mundo nuevo, en el cual yo era la reina, donde nadie me regañaba, donde dejaba de escuchar las voces burlonas de mis compañeros diciendome llorona, muda, bizcorneta, y donde el sonido amplificado de las piedrecillas entrechocando en su fondo eran un arrullo para mi corazon.

Amaba la vision cotidiana y reconfortante del cerro azul a lo lejos, y el verde de los nogales al otro lado del rio. Escuchar el rumor melodioso de la corriente de agua, me arrullaba y tranquilizaba.

Mi abuelita Rosa me decia siempre que de tanto nadar me iba a convertir en pez, mi hermana Blanca me decia que tenia cara de pez, y por estar siempre nadando mi hermana Erika me decia que olia como pez.

Llegue corriendo a la orilla del rio y de un clavado me sumergi en mi mundo de juegos y fantasia. De inmediato las frescas aguas me reconfortaron y terminaron de disipar la desazon por mi pesadilla. No existia nada para mi fuera de esto.

Nade un rato y luego me deje llevar corriente abajo, mirando en mi recorrido el despejado cielo celeste, y tuve la sensación de caer hacia el.

- Hola cocoliso- se escucho una voz desde la orilla.

El larguirucho niño sonreia picaramente, y sus ojos verdes chispeaban al mirarme. Me sobresalte pero fingi no tomarle importancia.

- Aash, eres tu, ojos de gargajo, tan contenta que estaba yo solita.

- No me llamo ojos de gargajo, ya sabes que me llamo Carlos, pero tu puedes decirme Carlos- y sonrio mientras me guiñaba un ojo.

- Ni yo me llamo cocoliso- le conteste mientras comenzaba una guerra de agua, jalandolo al rio, y riendo.

- Aaaah, eso es traicion, cocoliso, pero me vengare- grito Carlos, mientras arremetia arrojando mas agua a mi rostro enrojecido por la risa..

Todos los dias, desde que cumpli cuatro años, y me dejaban ir a nadar sola, Carlos, mi vecino, Abraham, mi primo, Tico, su amigo y Lili, mi unica amiga niña, nos reuniamos tácitamente en el rio para jugar. No habia una señal o una hora acordada. Simplemente comenzaban a llegar de uno en uno, como atraidos por una fuerza invisible.

Ahora pronto iba a cumplir 7 años, estaba muy emocionada, todos mis cumpleaños eran felices y divertidos, era la primera nieta en la familia, a la que mas consentian, e invariablemente recibia muchos regalos, y esta vez me iban a regalar un vestido hermoso que yo misma habia elegido.

Ademas estaba impaciente por ver que me regalaria Carlos, quien parecia no darse por enterado y se habia desvivido los ultimos dias por aparentar que no sabia de mi proximo cumpleaños. Pero Abraham, que era su mejor amigo, ya me habia confesado que Carlos pensaba darme una sorpresa.

Me gustaba mucho la compañía de mis amiguitos, pero en especial la de Carlos. A pesar de que era tres años mayor que yo, parecia agradarle tambien el estar conmigo. Frecuentemente se hacia el encontradizo y siempre sabia cuando yo estaba en el rio.

Se empeñaba en molestarme y hacerme travesuras, aunque no en forma agresiva. Reia mucho y a me gustaba como jugueteaba y bromeaba y me seguia la corriente. El me perseguia, me jalaba el cabello, me hacia muecas graciosas, y me defendia.

La mejor parte de mi dia era estar en el rio con mis amigos, y claro, especialmente con Carlos.

Carlos vivia en la casa junto a la mia. Cuando no nos mirabamos en el rio, el salia al patio trasero de su casa, saltaba la cerca de esqueletos de colchon que dividia los terrenos, a escondidas siempre. No sabiamos porque razon pero parecia que su presencia molestaba muchisimo a mi papa .

Asi que siempre era a escondidas, y en cuanto sabia que habia campo libre, arrojaba piedrecillas por la ventana de la cocina. Mi madre, sabia de la amistad que nos unia y sentia mucho aprecio por Carlos, asi que en cuanto oia el ruido de las piedras en el cristal o lo miraba agazapandose en el patio, me llamaba. Mi madre pensaba con frecuencia en el motivo por el cual mi papa no queria ver a Carlos cerca ya no se diga de mi, ni siquiera de la casa, pero esos eran asuntos de familia que los niños no teniamos porque saber. Le inquietaba como a mi papa, las consecuencias de esa amistad, pero ella pensaba que esto no era mas que un juego de niños. Una amistad inocente. Y Carlos, con sus ojos dulces y chispeantes, le habia robado el corazon. No podia haber nada malo en ese niño, pensaba mientras nos miraba por la ventana jugando alegremente .

Durante el resto de la mañana llegaron uno a uno el resto de los compañeros de juegos y nos dedicamos a correr, perseguirnos, de un puente a otro, jugar con lodo. Abraham, serio como siempre, perseguia con su resortera a los patos y demas aves que se atrevian a posarse cerca de donde el estaba. Lili se dedicaba a hacer pasteles de lodo muy ricos, según decia, aunque no se atrevia a comerlos cuando Carlos la retaba a que lo hiciera , y Tico miraba en silencio como Carlos y yo jugabamos en el agua, mientras realizaba dibujos en la tierra suelta de la orilla..

Al mediodia, la actividad infantil declino un poco, el silencio reinaba en los infantiles corazones.

- Me gruñen las tripas de hambre- dijo Abraham mientras sostenia en sus labios una ramita de diente de leon. La mordisqueaba, sintiendo el sabor a yerba en su lengua, mientras miraba distraidamente al cielo.

Estabamos todos recostados sobre la hierba, uno junto al otro, viendo pasar las nubes y jugando a encontrarles formas.

- Ya hasta veo aquella nube con forma de pierna de pollo- Continuo Abraham. De pronto decidio que tenia que poner algo en su estomaguito de mentiras, como le decia su mama.Se levanto y se encamino a su casa sin despedirse. Tico, que siempre lo seguia silencioso a todas partes, fue tras el. Lili volteo a verme, como pensando que hacer, finalmente dijo.

- Parece que mami ya me esta gritando para que vaya a comer.

Yo parecia no tener hambre, ni deseos de irme. Apenas me di cuenta que los demas estaban yendo a sus casas. Miraba el cielo con ensoñacion. Las nubes no me parecian tener forma de nada, pero me gustaba sentirme tan tranquila. Solo escuchando el latido de mi corazon, y el arrullo de la corriente de agua cercana.

- Tengo hambre tambien- dijo Carlos – Giro su cabeza para verme- Aun estabamos recostados placidamente uno junto al otro.

- Sabes cocoliso? Me gusta tu cabello. Es del color de las hojas secas en noviembre. Me gusta ese color. Me regalas un trocito de tu cabello?

Lo mire extrañada, crei que jugaba, como siempre y conteste:

- Tu cabello es del mismo color, cortate un trocito del tuyo.

Carlos entrecerro los ojos y le dijo:

- Eres maligna, Alex – y se rio de su ocurrencia. – Y mejor me voy antes que me comas. O yo a ti.- dijo mientras levantaba la cabeza.

Al tratar de incorporarse puso su mano accidentalmente sobre la mia, y entonces sentí un extraño calambre en el estomago. El parecio sentir algo tambien, porque me miro fijamente, con los ojos muy abiertos. Pero de inmediato sonrio, y dandome la mano para que me levantara me dijo.

- Ya ves? El estomago me duele de hambre.


CONTINUARA....

No hay comentarios.:

CONTENIDO PROTEGIDO POR: