viernes, 31 de agosto de 2007

Brazos vacìos....






Despertè sobresaltada. Mi madre tocaba la puerta de mi recàmara con insistencia.
Me incorporè en la cama, sin levantarme todavía, y en eso mi mama abriò la puerta. Me preguntò con voz temblorosa:
_¿Dònde està el niño?- se referìa a mi hijo mayor, el primogènito.
-- Se quedò a dormir con Blanca –mi hermana- le dije, espantada ya por el tono de voz que tenia, el cual, comenzaba a darme cuenta, era de llanto-
-- ES QUE EL NIÑO SE MURIÒ¡¡¡¡¡---y emitiò un sonido extraño, como un quejido, un alarido lastimero que aumentaba en intensidad hasta convertirse en llanto.
Me levantè de un salto de la cama , gritando:
--¿Cuál NIÑO?¡¡¡¡-- acababa de preguntarme por mi hijo y, lógicamente, pense que me hablaba de èl, el mundo se detuvo, mis oìdos zumbaban y sentìa el cuerpo tembloroso…
-- El niño de tu hermano¡¡¡¡¡¡--- gimiò y entonces escuchè en la planta baja a mi hermano gritar:
-- Mi hijito¡¡¡, mi bebè¡¡¡¡¡--- y su llanto y sus lamentos se me clavaron muy hondo en el corazòn,,, ¿Còmo era posible?. El hijo de mi hermano menor, mi ùnico hermano varòn, solamente tenìa dos mexes de haber nacido. Y ahora habìa muerto….

Habìa muerto de broncoaspiraciòn, con la leche de su madre…
Sabìa que ese niño para mi hermano era la tabla de salvaciòn, toda su vida, era lo que le había dado un nuevo motivo y sentido a su vida, y quien había alejado – el pensaba que para siempre- la soledad y la tristeza.,,,

Recuerdo que durante un tiempo estuvieron viviendo con nosotros, y cuando, algunas veces me levantaba por la madrugada, encontraba a mi hermano sentado en el sofà de la sala, con su hijo en brazos, durmièndolo, consolàndolo, o simplemente platicando con èl… ahora pienso que tal vez en el fondo sentìa que no lo tendrìa consigo por mucho tiempo..

La vida es tan cambiante y tan efìmera, y todo lo que en un momento crees seguro y permanente, de un momento a otro termina, cambia y te modifica junto con ello.

Mi hermano habìa despertado por la mañana, muy temprano, el niño dormia con èl y su esposa y al voltear a verlo, notò`que no se movìa. Despertò a su esposa, y trataron de que abriera sus ojitos, pero no lo hizo. Por las evidencias, mi hermano de inmediato se diò cuenta que no respiraba, y con todo el dolor de su corazòn, tuvo que aceptar que habìa muerto, pero no quiso darle tanto dolor tan pronto a su esposa, así que arropò al niño y saliò a tomar un transporte para llevarlo al hospital.

En camino al hospital, con el cuerpecito inerte de su hijito en brazos, con toda esperanza perdida, mi hermano comenzò a llorar.

Serìa la ùltima vez que tendrìa en brazos a su amado hijito, su amor, toda su vida… que dolor tan grande e impotencia tuvo que soportar mi hermano en esos momentos, solo, ahogándose en llanto, sabiendo que llevaba en brazos, sin vida, a su hijo.

En el hospital le confirmaron que el bebè ya había muerto hacìa unas horas. No habìa màs que hacer. Nada mas que enfrentarse a la vida de nuevo, sin su hijo. Noches en vela sin su niño. El dolor atenazado en sus entrañas, en su corazòn , una herida que no deja de sangrar jamàs…

Durante los dos meses que estuvo en esta vida, nunca carguè a mi sobrinito , no lo besè y casi no lo mirè, daba por sentado, como mi hermano, que estaria ahi después para hacerlo. Posterguè la demostración de mi cariño, pero no así mi hermano, que dìa y noche estuvo con èl.

No hubo velorio, solamente fuimos a acompañarlos a la funeraria para realizar el cortejo hacia el cementerio.

Cuando llegamos, en el centro del salòn, estaba un pequeño ataùd blanco, tan pequeño que no parecìa real. La tapa de la pequeña caja estaba abierta, y el bebè, arropado en sus sabanas nuevas, parecía dormido, con una serenidad en su semblante que lo hacìa parecer brillar.

Parecía dormido, pero al acercarme a darle el ùnico beso que le di, la efìmera ilusiòn de que sòlo dormìa desapareciò. Sentí su pielecita tan frìa bajo mis labios, y llorè, llorè por haber perdido la oportunidad de querer a un niño tan hermoso, llorè por mi hermano, que de nuevo estaba solo….

El dolor en èl no ha desaparecido, ni creo que algún dìa lo haga. En ocasiones lo sorprendo mirando a nuestros hijos, sus sobrinos, con aquellos ojos suyos tan tristes y tan cargados de melancolía. Sè què està pensando. Piensa como serìa ahora su hijo. Si correrìa por la casa como ellos. Sin embargo`sè que el niño vive dentro de èl de una manera mas real que si anduviera jugueteando por la casa. Està en su corazòn y en el de toda la familia, y ahì vivirà por siempre,

Tengo una fotografìa de ellos dos, mi hermano, con su hijo en brazos, los dos sonrientes, miràndose uno al otro, en la semipenumbra. Es el recuerdo que conservo. El de un hombre en medio de la noche, sentado en un sofà, con su pequeño hijo en brazos, en un presente que ha quedado suspendido en el tiempo, como el niño en el corazòn de un padre que lo amò tanto…..


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