viernes, 29 de febrero de 2008

Libros...


-Mi mami se sabe todos los cuentos del mundo- escuche un día a mi hijo mayor, Javier, entonces de 5 años, decir con mucho orgullo a una de mis tias. Sentí mucha emocion, porque yo no sabia hasta que grado mi hijo me admiraba y se sentía identificado conmigo por medio de los cuentos, las historias y las canciones con que lo obsequiaba diariamente. Para mi era algo muy natural el narrar.
Mi madre, todas las noches, y en cualquier oportunidad, nos contaba cuentos, desde hermosos y fantasticos, hasta algunos que, ahora que los recuerdo, eran bastante terrorificos para nuestra edad.
Cuando fuimos un poco mas grandes, nos entretenia largamente con relatos de su accidentada niñez, acerca del rancho en que se crio. En ocasiones nos desvelabamos en el patio de la casa, en las noches frescas de nuestras pequeñas vidas, alrededor de la mecedora desde donde ella nos describia un mundo desconocido para nosotros, tan amenamente que no necesitabamos televisión para divertirnos.
Mi madre era una gran narradora y a las personas les encantaba hablar con ella. Todo esto a pesar que lo único que leyo en su vida, fueron los libros de rezos de la iglesia, pues sabia leer poco. En ocasiones pienso que ella, como mi abuela, que nunca supo leer, se perdieron de muchos mundos y vidas que pudieron vivir desde las suyas.
Así, siguiendo la tradición materna, me he dedicado a narrar a mis hijos infinidad de historias y cuentos, y breves reseñas de algunos de los libros en el estante de nuestra casa, con el afan de despertar su interes. Y lo he ido logrando. Diana mi hija lee fluidamente y con una hermosa entonación, lo que ha hecho que la elijan para leer en publico en la escuela o recitar declamaciones. Y ya ha comenzado a leer uno de mis libros favoritos "El Perfume" de Patrick Suskind. A Luared, quien cuando tenia 6 años escribio en su diario "¿Cómo seria el mundo sin libros?" le emociona la idea de que le regale unos libros de cuentos para su cumpleaños, ella esta a mediación de "Lazarillo de Tormes". Y Yuyo, quien aprendio a leer sin ayuda, cuando estaba en segundo de Kinder, es fanático de la revista de selecciones.
Mi mama me heredò la veta narradora y mi papà el aspecto lector.
Desde muy niña descubri en los libros un escape, una manera fascinante de conocer cosas, lugares y maneras de pensar que hasta entonces no conocia. Los libros abrieron la puerta de mi imaginación, y me permitieron un refugio calido y familiar en el cual me sentí y siento tan a gusto como en mi propia casa.
Mi papa era suscriptor de la revista "Selecciones " de Readers Digest, y, cuando el terminaba de leer la revista, yo de inmediato la atrapaba y atesoraba, y leia con avidez.
Debe haberse dado cuenta pronto que me gustaba mucho leer, cualquier tipo de lectura, así que comenzó a comprar libros, desde novelas de Isaac Asimov, hasta libros de autoayuda y superacion. Recuerdo haber leido historias fantàsticas de mundos extraños y lejanos, ciencia ficcion, terror, suspenso.
Luego cuando avance en la edad escolar, mi padre nos dio a sus hijos un maravilloso regalo:
Comprò varias enciclopedias, un diccionario enciclopedico, una enciclopedia tematica y mi favorita, una colección de libros de cuentos y narraciones, que contenia doce volúmenes con nombres como: En alto la bandera (narraciones patriotas) Un mundo maravilloso (cuentos infantiles y de hadas), Grandes hombres, grandes hazañas (biografias y aspectos desconocidos de hombres celebres), Desde la cuna (nanas, canciones de cuna y cantos y cuentos para niños muy pequeños), Heroes y santos (su nombre lo dice), Mito y leyenda (historias, leyendas y mitos), etc…
Haber leido la "Enclopedia tematica" que nos obsequio mi papa, me redituó muchos beneficios y algunos orgullos, ya que la informacion que obtuve de su lectura (la enciclopedia trataba temas de Fisica, Quimica, Biologia, Geografia, Geologia, Siderurgia, Procesos industriales, etc) me sirvio y ha servido de mucho a lo largo de mi vida. Y siempre que alguna informacion este muy empolvada, siempre puedo volver a consultar el libro.
A los diez años lei "Los miserables" de Victor Hugo, "Un cuento de navidad" de Charles Dickens", "Lss aventuras de Tom Sawyer" de Mark Twain, "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas y "La Tempestad" de Sheakespeare.
En la escuela, comenzaban con la biblioteca ambulante, y yo me regocijaba leyendo un libro cada dos dias. La mayoria eran cuentos infantiles, pero algunos eran clasicos como "Los tres mosqueteros", "20000 leguas de viaje submarino" (la biblioteca poseia toda la coleccion de Julio Verne) y mi favorito "El Principito" de Antoine di Saint Exupery.
Cuando a mi mama le preguntaban por mi ella decía con orgullo: "Esta encerrada estudiando, no sale para nada". Se podía decir que estaba estudiando, porque lei todos los libros que mi padre compro para nosotros, y también los que comprò para el.
Así, con el tiempo, aprendi a tratar a los libros con respeto y cariño, como si fuesen mis amigos. Para mi obtener un nuevo libro es como descubrir un nuevo mundo me emociona profundamente recorrer sus paginas como si se tratase de un nuevo amor, y con la misma emocion espero el momento para volver a leerlo.
A pesar del internet nunca ha decaido ni decaera mi gusto por los libros. No me atrae gran cosa leer un libro en pantalla, pero tenerlo entre mis manos, tocarlo, poder hacer anotaciones al margen, es para mi como un ritual. Mis libros estan llenos de anotaciones marginales, con fecha y hora, en donde hago comentarios sobre el libro, o simplemente sobre mi estado de animo o lo lindo que amanecio el dia.
Estoy convencida de que los niños toman ejemplo de lo que ven y no de lo que se les dice. Mis hijos siempre han mirado mi trato hacia los libros, mi amor hacia ellos y hacia la lectura en general, e, igual que yo en mi niñez, me piden libros, leen mis revistas, ya sea selecciones o alguna otra, hacen planes para leer los libros mas gruesos del estante, pero que yo les he platicado su contenido y están esperando el momento en que su nivel de lectura, sea el suficiente para poder tomarlos del librero.
Porque en mi casa hay una regla: Si sabes y puedes leer un libro, te es permitido leerlo. Como consecuencia de la anterior regla, solo tengo o compro libros que me gustaria que mis hijos leyeran. Cuando tengan edad suficiente para discernir los matices de la vida, podrán leer lo que les plazca. No me gusta la censura, pero soy responsable de sus años de formacion. Es un trabajo importante y delicado ese de formar almas.
Los libros, la lectura y la narracion, me han unido a mis seres queridos, a mi madre en primer lugar, cuyos relatos amo y añoro. Quisiera poseer su elocuencia y emotividad. Me unio a mi padre, quien inculco en mi el amor a los libros y la lectura. Y Finalmente me ha unido a mis hijos, de una manera que no pude haber imaginado, ya que cuando ellos leen las historias que yo lei cuando tenia su edad, nos convertimos en amigos, la brecha generacional se acorta, y estamos mas juntos en mente y en corazon.
"Como seria el mundo si no hubiera libros?" preguntaba mi hija en su diario a los 6 años, y contestaba:
- Seria muy triste y aburrido porque no habria cuentos ni historias y no podria leer con mi mama....

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