lunes, 8 de julio de 2013

En 1980, mi padre trabajaba en AHMSA y si había una frase dicha por el que me hacia sentir desasosiego era:: “Ya me voy a la planta, porque ando de tercera”. Era esa la frase local con que se nombraba al turno de noche, hora en que un intenso humo color naranja emanado del horno “Guadalupe” iluminaba nuestro cielo, y mi padre se dirigía a la parada de las combis a esperar sus transporte a “La Planta”. Mi padre poseia un carro Mach uno amarillo, con el cual los fines de semana iba a los "arrancones" acompañado de mi tio, y corrian alegres mientras escuchaban en la cassetera 8 track que traia el carro, el unico cassete disponible que tenian uno de èxitos de Kenny Rogers, del cual amaban "Coward of the county".
Las colonias Miravalle eran relativamente nuevas, y nuevo era también el hecho de vivir en esas casas hechas una igual que la siguiente. Eran tiempos de conocer nuevos vecinos, nuevas personas, de cambiar de ambiente y de escuelas, de estar anteriormente en la Secciòn 147, pase a estar en la muy nueva y casi sin local, Profr. Silvestre Flores Adame.
Recuerdo las excursiones con mis tios, primos y algunos vecinos de mi antiguo barrio en el centro, al “Conejo” que entonces todavía llevaba un caudal importante de agua, o caminatas al cerro, solo con fines aventureros. Eran los tiempos de bañarse en el charco azul, de el Balneario Santa Rita en la colonia las Flores, de los picnics en el otro lado del rio, donde aun no se construìa el Parque Xochipilli. El parque las Americas era un hermoso paraje en el pueblo, donde el rio bañaba una rivera llenísima de frondosos nogales donde también nos gustaba visitar para pasar un buen dia. La rivereña aun existía pues estaba en proceso de construcción la Ave. Constituciòn bajo el mandato de Carlos Paez. Todavia recuerdo el dia de la inauguración, cuando, sobre el toldo de una camioneta, paso, como la Adelita saludando a todos los vecinos del rumbo en el primer viaje por esa ahora concurrida avenida.

Mi abuela vivía en la calle Rivereña y, utilizaba métodos ancestrales para salir adelante, como el tener gallinas y otros animales que nos proveían de huevo fresco y otros alimentos. Solìa enviarnos a mis hermanas y a mi a las forrajeras en la calle Juàrez o a la tienda de don Jacobo Garza o aca “el tirado”, otra tienda por la calle Juarez a comprar maíz y cemitòn para el incipiente zoológico de la abuela, aunque en ocasiones nos desviábamos al Super Asis, en la calle Hidalgo, solo para pasear un poco mas.

Mi madre hacia la “nota” en Ofertas y la Cooperativa, y esperábamos con verdadero anhelo esos días, pues aunque no nos llevaban, llegaban con un cargamento de comida, golosinas y sabalitos que nos encantaban. Mi abuelo trabajaba como chofer de camión de carga en Ofertas (hoy Bomer), y nos encantaban los recorridos en la camioneta que le prestaban para llevar a casa. Nos llevaba a comer a la Placita de la Mayo, tostadas y tacos, y aguas frescas de sandia y limón.
En ese tiempo comer en un restaurante era un lujo, pero para eso estaban el Deyvy’s, el Chulavista, el Hipo’s, el Muchoburger , era de cosmopolitas ir a comer al recién inaugurado “Rico Mac Pollo” donde vendían pollo estilo “Kentucky Fried Chiken”, y que estaba ubicado en el Blvd Juarez casi frente al Hotel Ludivina. Lo que mas recuerdo era el Restaurante Jardín, donde nuestra abuela nos enviaba cada semana a comprar caldo de res, y que aun existe pero entonces estaba ubicado frente a la placita Victor Blanco, en la calle morelos y Miguel Blanco, atrás de lo que ahora es Elektra y antes era el Super Asis, donde ahora están todos los puestos de fayuca.
Mi abuela compraba ropa en “Oportunidades” y zapatos en la zapatería Justicia, o Destroyer. Estaban de moda los zapatos “Exorcista” de Canadà (escolares para niños) y todos recibimos nuestro par para ir a la escuela. Utilizàbamos los cuadernos Polito, y lápices Ticonderoga, los borradores de color rojo y azul (que nunca borrabaaaan) y las tijeras barrilitos en equipo con el pegamento Resistol, en envase de elefantito.
Nos llevaban al cine Monclova a ver películas nuevas de Cantinflas, mi tio Javier nos llevaba a ver las de Kung Fu, y en una ocasión me aterrorizò con la película Tiburòn dos, pero me recompensò pagándome la entrada para ver la ultima de Parchis, al cine Reforma, donde en una ocasión hicimos filas de dos cuadras para ver “La Guerra de los Niños”. Veiamos en televisión En Familia con Chabelo, el Chavo del Ocho, Fàbulas del Bosque, Los cuentos de Cachirulo, o los cuentos de Maria Luisa. Yeyo el camello y tita la perlita, o Juan sin Miedo. Nos encantaban con las caricaturas de Ahí viene cascarrabias, el oso Yogui, La hormiga atómica, La pantera Rosa, La princesa caballero, Candy Candy, Remi, y Heidi. Yo estaba atrapada con “Fiebre del Dos “ con Fito Giron, Caras y gestos con marcela rubiales y Siempre en Domingo. Nos encantaba “Los Pioneros”, “El hombre Nuclear”, ”La mujer Biònica”, “Hulk”, Patrulla Motorizada”, La isla de Gilligan”, El show de Lucy”, “Hechizada” y “Mi bella Genio”. Menciòn aparte tiene: Señorita Cometa” porque, quièn no vivió encantado con su magia y las travesuras de Takeshi y Kogi?.
Eran los tiempos de Feriacero Monclova, cuando las instalaban en el Estadio Monclova, y todo nos maravillaba por su grandeza y luminosidad. Queriamos subirnos a todos los juegos y comprar todos los algodones de dulces, elotes y Hot dogs.
Mis adolescentes tias leian TU y SUSY, y suspiraban con los dibujos de : "Amor es" .

Mientras tanto en la radio, se escuchaba “Rotativa del aire” del profesor Daniel Rodríguez Villarreal y el noticiero de Víctor Harb Karam. Se tocaban canciones de Vicente Fernández con el programa “Mexicano que no canta, en México no nació”. En los ochentas Yo escuchaba cada sábado en punto de las dos “La Hora Juvenil de la PU, y me gustaba oir decir a el locutor : “la hora juvenil de la PU que aquí se inicia” y me emocionaba cuando escuchaba “el baile de la gallina” que era la canción de entrada del programa. En la FM la música disco dominaba la escena aun, con música de los Bee Gees, donna Summer, s escuchaba Funky town, Born to be alive, aun se oia el clásico Staying Alive, y yo me derretía cuando escuchaba “How Deep is your Love”. A veces me sorprendo a mi misma cantando comerciales antiguos o algunos otros que escuchaba como el de un programa de radio que había en la wq que se llamaba “Azahares para tu boda” y que decía al final “para mostrarles el camino de la felicidad, el camino que las conduce al altar, preludio de una eterna felicidad”. En casa mis tios escuchaban a Los Hermanos Barròn”, Freddy Martìnez, Los Baron de Apodaca, Javier Pasos con su “Viva Matamoros”, Tropical Florida, Beto Villa y los Tropicales de Nueva Rosita”, Renacimiento 74”, Los Angeles Negros” y los Yonics y grupo Yndio.
Eran los tiempos de la música disco y las discotecas estaban de moda entre ellas, Lèllipse, arriba del hotel Gil Cantù, Disco Five, donde después fuè Betto`s Pizza, el Bad Luck, que estaba localizado en el edificio junto a la iglesia que esta frente a la plaza Alonso de Leon, y claro, imposible no mencionar el famosísimo J&G. Mis primos y sus amigos nos maravillaban con los pasos de baile que ensayaban para los concursos en el J&G, y nosotros nos admirábamos de su agilidad y talento para bailar y de su apostura al vestirse para ir a la disco. Tambien estaba de moda el Terpsicore, ubicado junto al J&G, que era un salón para fiestas.

Mi PADRE adoraba el beisbol y nos llevaba a los partidos de los acereros, que en lo particular a mi no me gustaba el beisbol pero acudia por que me llevaban. Lo que mas me gustaba era aquellas noches en el patio de la casa cuando mi padre sintonizaba la radio para escuchar el beisbol. Me gustaba mucho el sonido de la estàtica, luego la voz del narrador del partido, y como fondo el ruido de los gritos de la gente y luego, los anuncios publicitarios en la radio
. No se si escribo esto por añoranza o porque extraño mucho de todo aquello. Todo lo que formo parte de nuestras vidas y nos moldeò y creò, y que compartimos con tanta gente en esta ciudad, que tuvo las mismas vivencias, que acudió a los mismos lugares, que probò las mismas comidas, que escuchò aquella música y quedó ligado también en ese recuerdo. Todo esto nos conforma y nos une. Tenemos una memoria y un recuerdo en común de una época mas amable, que también tuvo su parte negativa, pero que añoramos porque es parte de esa Monclova que conocimos, con las personas que lo vivimos, y recuerdos por los cuales estamos unidos, aunque no nos conozcamos en realidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué recuerdos has traído a mi mente. Me he emocionado mucho leyéndote.
Tengo más de 20 años fuera de Monclova, y aún extraño ver la ciudad repentinamente iluminada por el vaciado del acero en AHMSA, asi como extraño todas esas cosas que mencionas en tu texto. Yo también era asiduo radioescucha del programa juvenil de la XEPU. No me lo perdía. Me molestaba mucho que no tocaran el éxito de Sheena Easton "Teléfono" por considerarlo un tema no juvenil. Tambien escuchaba el programa 30 MINUTOS, que pasaban los domingos a las 5 PM, en esa misma estación.
Bueno, son tantos recuerdos.
Mil gracias por la remembranza.
Abrazo.

Alejandra Sanchez dijo...

Hola Anònimo¡¡¡ te invito a leer mi pagina e facebook http://www.facebook.com/MonclovaESBELLA, donde publico diariamente fotografias actuales y antiguas de nuestra ciudad de Monclova, Coahuila, asi como historia de la misma, anècdotas, etc... espero la visites y te guste y muchas gracias por tus comentarios, muchos saludos desde Monclova.atte Alejandra Sànchez Cruz

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